El bajo consumo de fruta en la niñez y sus posibles consecuencias

FrutaSin dudas el gran problema alimentario de los niños es la escasa incorporación de fruta en la dieta diaria. En mi opinión se debe a un falta de hábito que radica en las formas de preparación y los modos en que se consumen estos alimentos.

En el caso de las verduras resulta más fácil incorporarlas a diversas comidas calientes o frías e incluso, en un sandwich (alimento adorado por los menores). Sin embargo, las frutas presentan un problema a la hora de obtener un lugar en la alimentación de los más pequeños.

Un estudio realizado por el instituto de investigación de mercados Simple Lógica, observó que el escaso consumo de frutas en los niños puede ocasionar patologías como obesidad, enfermedad cardiovascular, colesterol elevado en sangre, procesos inflamatorios y hasta tumores, sobre todo a nivel intestinal en la adolescencia.

La asociación entre la fruta y las enfermedades que pueden generarse en la adolescencia se debe a los nutrientes y beneficios de su ingesta. Es decir, su alto contenido en fibra y agua permite saciar más rápidamente y reducir así, la ingesta de otros alimentos. Además, la fibra disminuye la absorción intestinal de colesterol y tiene un menor impacto en la glucemia, la fructosa (azúcar natural de la fruta), permite calmar la ansiedad por alimentos dulces que son más calóricos y dañinos.

Es necesario tomar medidas en los colegios y en las casas para estimular la incorporación de fruta. En primer lugar, debemos mostrar sus beneficios y considerar a la fruta una excelente opción para incluir entre horas. La fruta es fácil de trasladar, no se descompone fácilmente y encima, aporta múltiples vitaminas y minerales.

Entonces, podríamos aumentar la ingesta de fruta reemplazando otra colación por una manzana, banana, mandarina u otra.

Es indistinto la fruta que comamos, aunque lo ideal sería incluir al menos una ración de cítricos y el resto a elección del comensal, variando siempre que sea posible, los colores de cada fruta. También se aconseja ingerir al menos una unidad en forma fresca y con cáscara debido a que de esta forma se aprovechan más sus nutrientes.

Por otro lado, una de las formas de fomentar su consumo es incluir la fruta en preparaciones, por ejemplo, ensaladas saladas, ensalada de frutas, frutas en conservas o almíbar, gelatina o aspic de frutas, frutas frescas con yogur, salteadas, en rellenos de creps, tartas o pastas, o bien preparando licuados con leche o agua incorporando una fruta a elección.

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