La creciente presión social acerca de la estética e imagen corporal es una de las grandes responsables de las numerosas víctimas de los trastornos alimentarios, pero al mismo tiempo, pueden surgir otro tipo de desórdenes a causa de la percepción distorsionada de la propia imagen.
El trastorno dismórfico corporal constituye una alteración mental que no siempre está vinculada a desórdenes alimenticios, pero se caracteriza por la obsesión por la imagen corporal y la creencia de poseer múltiples defectos físicos que intentan revertir con conductas compulsivas, exageradas y nocivas para la salud.
Afecta a un 2% de la población y tiende a ser más común en personas con trastorno obsesivo compulsivo por lo que el 30% de los afectados sufre simultáneamente un trastorno alimentario que también se encuentra vinculado a la imagen distorsionada de si mismo. (más…)

























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